Valentino Rossi terminó fuera de los puntos (16º) la carrera de MotoGP del Gran Premio de Doha, donde largó desde la última fila de la grilla (penúltimo), su peor clasificación desde que está en la categoría reina, completando un fin de semana de pesadilla.

El italiano acumula nueve campeonatos del mundo en su historial, pero no gana un título desde 2009 y no sube a lo más alto del podio en una carrera desde la de Assen el 25 de junio de 2017, lo que no le impide seguir compitiendo en la élite a sus 42 años ni plantearse seguir una temporada más con su nuevo equipo, el Petronas SRT, satélite de Yamaha, hasta final de 2022.

Llegados a este punto, la transcendencia de Valentino traspasa cualquier valoración que parta de un resultado. El #46 es una leyenda viviente del deporte mundial, y se ha ganado retirarse cuándo y cómo quiera, más allá de que una pérdida evidente de competitividad pueda afectar al legado que deje.

Así lo entienden, al menos, algunas voces críticas que se han levantado en los últimos tiempos en su propio país, Italia, como la del ex piloto y campeón del mundo de la clase reina en 1981, Marco Lucchinelli, uno de los MotoGP Legend, el «Salón de la Fama» del motociclismo al que, de momento, solo han accedido 32 pilotos en toda la historia.

«Déjale la moto a un joven. Hace más de tres años que no gana una carrera y el último Mundial lo ganó en 2009. Él siempre corrió para ganar, pero ahora corre para terminar. No estoy enfadado con Valentino, pero no para de buscar excusas», atacó sin piedad Lucchinelli a Rossi la pasada semana en declaraciones a «LaPresse».

Rossi, que normalmente hace caso omiso tanto a quienes lo critican o atacan, siempre que no sea otro piloto, no pudo dejar esta vez de responder a Lucchinelli, al haber tenido con el campeón de 500cc una relación más o menos estrecha en el pasado. «Lamento que diga estas palabras Marco Lucchinelli porque era un gran amigo de Graziano (el padre de Rossi), éramos muy amigos y cada vez que nos veíamos era súper amable conmigo», templó Valentino el jueves pasado desde Doha.

Rossi necesita, por contrato y, más aún, por él mismo, volver a ser competitivo y tener algunos buenos resultados si quiere seguir el próximo año montado en una Yamaha, y aunque no ha empezado nada bien la temporada, sigue confiando en sus fuerzas. «Al final todos pueden opinar, si bien lo que importa son los resultados. Si puedo ir rápido, todos volverán a subirse a mi carro. Y si no lo logro, seguirán diciendo que me tenía que haber retirado hace años», valoró.

«Sin embargo, sólo espero una cosa y se lo he dicho muchas veces a Albi y Uccio (sus amigos): cuando llegue a su edad, espero no ser como ellos», zanjó en referencia a los que lo critican.

Que en su actual situación Rossi reciba críticas es algo que puede entenderse como normal, lo que no lo es tanto es que éstas lleguen desde Italia y menos de parte de un ex piloto que, además, formaba parte de su círculo de amistades. «Los italianos siempre somos buenos criticando a los pilotos italianos», soltó Pecco Bagnaia, actual piloto oficial de Ducati y miembro de la Academia VR46, fundada por Valentino.

«Cada año siempre es así y tenemos que aceptarlo. Por suerte, cuando salimos a pista siempre damos el cien por cien y no pensamos en estas cosas en carrera. Valentino trabaja con un nuevo equipo y es normal que necesite un tiempo para consolidarse», añadió Bagnaia, que tras lograr un podio en el primer gran premio del campeonato, arribó sexto el domingo.

También salió en defensa de Rossi el actual campeón del mundo de MotoGP, Joan Mir, que tras el desastroso sábado de Valentino en Doha, pidió calma. «No hay que machacar a Valentino, un sábado se alinean todos los astros y te hace una primera fila, y si la hizo quiere decir que viejo no está, él funciona. Tenemos que tener claro quién es, le está costando, sí, pero hay que mirar los tiempos que son muy ajustados. Ha tenido un problema seguro, ser el 21º no es su posición, todos lo sabemos, no hay que machacarlo», le contó el piloto de Suzuki a Motorsport.

S.B

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