Miguel Oliveira está empezando a meter miedo a sus rivales en MotoGP. El piloto portugués ya dejó claro en 2020 que, con una moto competitiva, tiene el talento y la velocidad necesarios para ganar carreras; lo hizo en Estiria y Portimão hace un año, y en 2021 también conquistó el escalón más alto del podio en otro circuito que se conoce a la perfección: el de Barcelona.

A sus 26 años, el de Pragal se convirtió en la punta de lanza del proyecto de KTM en MotoGP, superando incluso los números de su compañero, Brad Binder, al que aventaja en 25 puntos en la general del campeonato en el arranque de las vacaciones de verano.

Desde que KTM solucionó los problemas de rendimiento de su RC16 introduciendo un nuevo chasis en Mugello -cita en la que Oliveira logró la segunda posición encadenando a partir de Italia una racha de tres podios consecutivos-, el piloto portugués estuvo en boca de todos sus rivales durante las conferencias de prensa, entre ellos Fabio Quartararo, que hace poco no dudaba en señalarlo como uno de sus mayores rivales para la segunda mitad del curso a pesar de que, hasta el momento, el de KTM marcha séptimo en la tabla con 71 unidades de desventaja.

El piloto portugués tuvo la oportunidad de asistir el pasado viernes a un encuentro con la prensa de su país para analizar la primera parte de la temporada 2021. Durante su charla con los medios locales, Oliveira habló del tema del momento en MotoGP, la ruptura entre Viñales y Yamaha, una noticia que no tomó desprevenido al dorsal #88.

«El mercado y los contratos, sobre todo en estos tiempos modernos, vienen a demostrar eso, y ya tenemos uno o dos casos ahí. Cuando no hay ganas por parte de una de las partes donde el piloto no sigue con el equipo o el equipo ya no quiere al piloto, esos contratos están rotos. Hoy en día, tener un contrato firmado vale lo que vale», comentó en unas declaraciones recogidas por Pt.motorcyclesports.net.

El inesperado adiós de Viñales forzó a Yamaha a buscarle un reemplazo competitivo al piloto español, ya sea dentro de su propia casa -Franco Morbidelli es el mejor posicionado para ese asiento- o bien dando entrada a un piloto joven pero con experiencia en la categoría reina.

Y entre los candidatos, tal y como reconoce Oliveira, está el propio piloto portugués. «Tengo mi compromiso con mi equipo desde el año pasado durante dos años y no me retractaré de esa palabra. Naturalmente, esta situación con Viñales trajo algo de nerviosismo a las conversaciones sobre mi futuro, también me abordaron en ese sentido, pero como dije mi atención está en mi equipo», aclaró Oliveira, que no está dispuesto a romper su contrato actual con KTM para irse a Yamaha a pesar del acercamiento que ya han tenido los de Iwata.

Oliveira está convencido del potencial de la RC16 para conquistar el título de MotoGP, y aunque es consciente de que todavía necesitan trabajar en la moto, confía en ser el primer piloto capaz de darle a los austríacos su primera y ansiada corona de la especialidad. «KTM es un gran equipo, creo que puedo ser campeón del mundo con ellos y además tengo un contrato. Hasta ganar el título, mientras esté aquí, hay mucho trabajo por hacer», concluyó.

S.B