La escudería austriaca Red Bull, de inmediato respondió al informe presentado por Pirelli, asegurando que el auto de Max Verstappen no presentó fallo alguno que pudiera provocar el pinchazo y que en todo momento se utilizó la presión correcta de los neumáticos.

“Hemos trabajado estrechamente con Pirelli y la FIA durante su investigación sobre el fallo de los neumáticos de Max en la vuelta 47 del Gran Premio de Azerbaiyán y podemos confirmar que no se encontró ningún fallo en el coche. Nos adherimos a los parámetros de los neumáticos de Pirelli en todo momento y continuaremos siguiendo sus directivas. Estamos agradecidos de que tras estos impactos a alta velocidad ningún piloto haya resultado herido”, se lee en el comunicado de Red Bull Racing.