Mattia Binotto, jefe de Ferrari, confirmó que el equipo italiano tendrá en el Red Bull Ring el mismo auto con el que terminó la pretemporada, y trabaja para presentar mejoras para la tercera fecha en Hungría. Las pruebas de febrero en Barcelona no arrojaron los resultados que Ferrari esperaba en su SF1000, lo que llevó a la escudería de Maranello a repensar su concepto, principalmente en el aspecto aerodinámico.

Y si bien pasaron casi cuatro meses desde que se canceló el GP de Australia y las siguientes nueve carreras por la pandemia del coronavirus, el cierre de las fábricas y los nuevos protocolos de trabajo no permitieron a Ferrari tener el tiempo necesario para presentar actualizaciones en el inicio del campeonato. «Este fin de semana el auto correrá en la misma configuración que se usó al final de las pruebas de Barcelona», reconoció Binotto.

«Esto no significa que hayamos estado perdiendo el tiempo en el muy limitado lapso de sólo cinco semanas y media en las que pudimos trabajar en los autos, pero es debido a los rigurosos procedimientos que implica trabajar en torno a la pandemia, así como el cierre total de las actividades requeridas por la FIA en acuerdo con los equipos», agregó en un comunicado del equipo previo a Austria.

Además, el jefe de la escudería italiana profundizó en los detalles a mejorar. «La verdad es que el resultado de las pruebas nos llevó a un cambio de dirección significativo en términos de desarrollo, especialmente en el frente aerodinámico. Habría sido contraproducente continuar en la dirección que habíamos planeado, sabiendo que no habríamos alcanzado nuestros objetivos. Por lo tanto, decidimos crear un nuevo programa que contemplara todo el monoplaza, sabiendo que no todo estaría listo para la primera carrera», explicó.

La temporada 2020 de la F1 comenzará con dos carreras en el Red Bull Ring de Austria el 5 y 12 de julio, antes de continuar en Hungría al siguiente fin de semana y allí es donde Ferrari planea llevar mejoras. «Nuestro objetivo es introducir las actualizaciones en la tercera carrera, el 19 de julio en el Hungaroring», aseguró Binotto.

«Aparte de eso, más allá del desarrollo real del auto en sí, estas últimas semanas hemos trabajado mucho en el análisis de su comportamiento, con trabajo de simulación y con la ayuda de nuestros pilotos y creo que eso demostrará su valor en Austria», valoró.

De cara a lo que pueda suceder en Austria, el jefe de Ferrari reconoció que no tienen el paquete más rápido, pero destaca que el circuito de Spielberg poco tiene que ver al de Barcelona. «Tiene características diferentes a las de Montmeló y las temperaturas serán muy superiores a las de febrero. En Austria, debemos tratar de aprovechar al máximo cada oportunidad y luego en Hungría, con el nuevo paso de desarrollo en el que estamos trabajando, podremos ver dónde estamos realmente comparados con los demás, mientras que tendremos que tener en cuenta los desarrollos que nuestros propios competidores habrán traído», remarcó.

Ante este panorama, sobre lo que pueda alcanzar Ferrari en las carreras del Red Bull Ring, Binotto no habló de victorias sino de llevar a casa tantos puntos como sea posible. «Sólo después de la clasificación comenzaremos a tener una imagen más clara de la jerarquía entre los equipos, pero siempre está la incertidumbre que viene con la fecha inicial, en términos de fiabilidad y rendimiento de los neumáticos en una distancia de carrera», afirmó.

«Debemos tratar de ser perfectos en todo lo que hacemos, en la preparación de cada sesión y en la forma de llevar a cabo nuestras tareas. ¿El objetivo? Llevar a casa tantos puntos como sea posible, como siempre es el caso de hecho», añadió Binotto.

Según informa Motorsport, luego de la decisión de aplazar para 2022 el gran cambio reglamentario que la F1 planeaba para 2021, lo que llevará a mantener casi sin cambios los monoplazas de este año en la próxima temporada, corregir de fondo cualquier problema del diseño cobra más importancia. No hacerlo, significaría cargar con ellos también el próximo año.

S.B

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