Red Bull fue el primero de los equipos grandes en reencontrarse, en Silverstone, con su auto de 2020 antes del Gran Premio de Austria. Sin embargo, las restricciones de viaje por el coronavirus impidieron estar presente a Max Verstappen.

La Fórmula 1 da a los equipos dos opciones para volver a la acción tras un largo período de pausa obligada por el COVID-19. Por un lado, las escuderías que aún tuvieran la posibilidad de hacer un día de filmación pueden usar su auto actual, con el que disputarán la temporada, con un límite de 100 kilómetros.

Por otra parte, utilizando un monoplaza de años anteriores -mínimo 2018-, pueden rodar sin un número fijo de vueltas ni de tiempo, y varios equipos optaron por esa opción para recuperar sensaciones y sacar del óxido a sus pilotos y mecánicos, así como para ir adaptándose a la nueva normalidad y medidas de protección durante la pandemia.

Mientras Ferrari y Mercedes se pusieron en marcha con coches de hace dos años, Red Bull salió a pista con su RB16, con el que aspiran a todo en esta extraña temporada. El objetivo era, con novedades en el auto, alinear a sus dos pilotos, Verstappen y Alex Albon, pero las restricciones de viaje que lleva consigo el coronavirus lo impidieron.

En Gran Bretaña sigue existiendo un protocolo que obliga a pasar 14 días en cuarentena a cualquier persona que llegue al país, por lo que Vertappen no pudo viajar desde su casa de Mónaco y tendrá que esperar para reencontrarse con su coche. Para que el neerlandés hubiera podido estar en el test, habría tenido que llegar al Reino Unido a principios de junio, ya que los deportistas del más alto nivel aún no tienen permiso para saltarse la cuarentena obligatoria de 14 días tras su llegada.

Sin embargo, a la cuarentena se une el hecho de que la prueba se limite a sólo 100 kilómetros, además de que el coche lleve neumáticos de exhibición. Todo eso junto hizo que piloto y equipo acordaran no hacer el test juntos, donde sí estuvo presente Albon.

Helmut Marko, consejero del equipo se mostró molesto por no haber utilizado el Red Bull Ring, circuito de su propiedad, como sí hizo Renault la semana pasada con su auto de 2018. La escudería consideró que volar a otro país para girar sólo 100 kilómetros no valía la pena, y se quedaron en Silverstone.

Pero el Red Bull Ring, sede del GP de Austria y GP de Estiria, será el primero que visite la F1 a partir del próximo fin de semana, y sin dudas una prueba allí habría sido muy útil. Y es que Red Bull es el equipo que ganó las dos últimas carreras en ese circuito -ambas -con Verstappen- y eso los convierte en una alternativa a Mercedes muy interesante.

S.B

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