Para Sebastian Vettel y Charles Leclerc el fin del receso deportivo, iniciado al final de las pruebas de pretemporada, terminará dentro de unos días en el circuito de Fiorano.

Después de más de tres meses de una pausa forzada, los dos pilotos de la escudería italiana volverán a manejar un auto, que -como indica el reglamento- debe ser de hace al menos dos temporadas. De esta manera la SF71H, el momonplaza de Ferrari en 2018, volverá a la pista y estará a disposición de los dos pilotos durante todo un día.

Para ambos representa una importante oportunidad de volver a conducir un auto de verdad después de muchas semanas en sus hogares con los simuladores y el entrenamiento físico. Sin embargo, no sólo será una prueba destinada a «calentar» a los pilotos con vistas al inicio de la temporada que comenzará el 5 de julio en Austria, sino también una oportunidad para que el personal del equipo pueda evaluar los nuevos procedimientos anti-COVID-19 introducidos por la FIA para regular el comportamiento en el garaje y los boxes.

A diferencia de los días de filmación, las pruebas con monoplazas de dos temporadas atrás no están sujetas a límites de kilometraje, mientras que los neumáticos Pirelli disponibles para este tipo de pruebas son neumáticos «de demostración» del fabricante italiano, de menor rendimiento que los utilizados en los fines de semana de carreras.

Para Vettel, el test será probablemente su última oportunidad de manejar en Fiorano, donde realizó su primera prueba como piloto de Ferrari en noviembre de 2014, en esa ocasión al mando de una F2012 en un frío día de otoño. Seis años más tarde se encontrará con un monoplaza con el que vivió momentos de felicidad -cinco victorias-, pero también días para olvidar. Seguramente para Seb no será un día de pruebas como todos los demás, como no lo fue en 2014.

S.B

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