Durante más de 22 horas, el Toyota #7 de José María López parecía enfilado a llevarse el triunfo de las 24 Horas de Le Mans. Sin embargo, la mala suerte que en ocasiones cayò sobre la marca japonesa arruinó las opciones de victoria del argentino y de sus compañerosm Kamui Kobayashi y Mike Conway.

Una pinchadura de neumático cambió el destino de la carrera en la parte final, dejando a López con un amargo sabor de boca. Si bien la marca nipona logró el 1-2 con el #8 de Fernando Alonso, Sébastien Buemi y Kazuki Nakajima repitiendo en lo más alto del podio, el cordobés realizó la vuelta de honor con lágrimas en los ojos.

“No hay palabras que cualquiera me diga que me haga cambiar el sentimiento. Lloré mucho arriba del auto en la vuelta de honor. Es un sueño para mi estar aquí, pero también es un sueño ganarla”, reconoció López a la cadena FOX Sports Latinoamérica.

Pechito afirmó no entender por qué cuando se presentó el problema de la pinchadura, el equipo no cambió los cuatro neumáticos. Las dos paradas adicionales le costaron la amplia diferencia que tenía ante el Toyota #8. «Cuesta entender esto, es una carrera cruel, me cuesta entender qué paso. Dejamos un juego nuevo para el último para no arriesgar, yo me detuve, cambiamos y puse la goma nueva, hice media vuelta y en el display me aparece que tengo una pinchadura. Llego a boxes, me cambian la goma y salgo con otra pinchadura, me cambiaron la goma equivocada», explicó el piloto de Río Tercero.

“Cuando vuelvo a salir, el coche me seguía diciendo que había un pinchazo, me dijeron que se iba a resetear el sensor, pero al llegar a la curva 1 me di cuenta de que había algo mal y la presión de goma bajó mucho. Cuando baja de los 0,5 bar tenés que ir a 50 km/h porque si no explota. Así que una vuelta de 13.6 km a 50 km/h es interminable. En este momento me cuesta entender por que no cambiaron las cuatro gomas”, se preguntó Pechito.

La frustración de López, que además terminó segundo del campeonato con sus compañeros del Toyota #7, es mayor luego de la forma en que su prototipo había dominado la semana completa. “Lo único que le pido a Dios es que me dé una nueva oportunidad de pelearla y que me dé un auto tan competitivo como hoy, que fuimos durante las 24 horas el más rápido, pero las carreras son así”, señaló.

“No saco ninguna conclusión, me da mucha bronca. Trabajé para esta carrera este año, entrené como nunca, analicé como nunca, repasé los errores del año pasado para que no se repitieran. Y la cosa estaba saliendo muy bien. Mike, Kamui y yo hicimos un trabajo sensacional cada vez que subíamos al coche. Hasta que logramos esos dos minutos de diferencia. Estaba feliz de subir al coche y terminar la carrera. Pero la sensación de estar ahí cuando todo pasó es inexplicable”, agregó al respecto.

Ante un posible comentario de que Toyota favoreciera al #8 en la parte final para permitir su triunfo, el argentino prefiere no considerar esa opción. “No me gusta pensar así, porque si no te volverías loco. Pienso que las cosas se dan. Si lo hubo o no, ellos sabrán, pero no creo”, concluyó.

S.B