Terminada la final del Turismo Carretera en Centenario (Neuquén), casi todos los ojos estaban posados en Valentín Aguirre ya que el joven de Arrecifes había obtenido su primer triunfo en la categoría de manera contundente. Digo “casi todos” porque otra gran parte del público, sobretodo hinchas de Chevrolet, aún están con la duda sobre qué le ocurre al auto campeón, al de Agustín Canapino.

Es cierto que el “Titán” logró avanzar el domingo, pero anterior a eso había presentado nuevamente problemas a la hora de entrenar o clasificar (llegó a estar a dos segundos del poleman). Situación parecida a la que vivió durante la primera fecha en Viedma (Río negro), donde no fue protagonista en la clasificación y en la final arribó 15°.

No sólo la preocupación del teceísta estuvo en los resultados del tricampeón, sino que él dijo que “no tiene sentido venir a correr así, estamos funcionando mal y hay que ver si hacemos un parate o tratar de seguir intentándolo”.

En Pole Position por Radio Cooperativa AM 770 no queríamos quedarnos con las preguntas, por ende tuvimos la palabra del director del equipo, y papá de Agustín, Alberto Canapino: “El auto viene funcionando muy bien con los neumáticos usados pero cuando colocamos el nuevo perdemos la competitividad y nos caemos a mitad de pelotón. Esto se combina a que en la última carrera no llegaron unos elementos nuevos para el motor y tuvimos que usar otra alternativa ya que perdimos un poco de potencia”.

Más allá de los inconvenientes que pueda tener la “Chevy”, siempre fue un dolor de cabeza para los técnicos los neumáticos, por el hecho de que cuando se utiliza el nuevo, por lo general, no se logra avanzar: “La última etapa del año pasado hubo un cambio voluntario o involuntario de las gomas y la puesta a punto que nosotros tenemos hace que no la aprovechemos como deberíamos”, explicó.

A las declaraciones que hizo Agustín por el rendimiento del “1”, se le suma la parte presupuestaria y esto generó mayor incertidumbre en la gente porque, sin divagar, su auto es uno de los más completos en cuanto a publicidad. De todas formas, el chasista multicampeón aclaró: “El año pasado se licuó las ganancias de los equipos y para el 2019 los costos se duplicaron como le pasó a la mayoría de la gente. Igualmente no tiene nada que ver el problema de perfomance del auto, que es algo netamente técnico, con el tema presupuesto. Así como soy el responsable de cuando nos va bien, soy el responsable cuando no funciona”.

“Vamos a pelear el campeonato 2019 nuevamente. Para nosotros el campeonato de TC son las últimas cinco carreras y con un 90 por ciento la última fecha que es la de puntaje doble. La forma de trabajar es estar dentro del play-off, ganar una carrera en el momento que hay que ganarla y ser competitivos. Si no podemos resolver el problema en un par de carreras más, con seguridad cambiemos el auto”, concluyó.

Mientras prepara toda la documentación requerida para acompañar a su hijo en Estados Unidos, Alberto Canapino posee toda la confianza en que van a aparecer los resultados que el equipo y los seguidores del “Moño” quieren. Es cuestión de paciencia y, además, con el apellido “Canapino” cualquier milagro es posible.

I.M.

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