La recuperación de la fractura en el escafoides izquierdo va por buen camino, por lo que Jorge Lorenzo anunció que estará presente en el último test antes de arrancar la temporada de MotoGP.

El piloto español se fracturó el escafoides izquierdo el 19 de enero mientras entrenaba en la ciudad italiana Verona y fue operado dos días más tarde. El mallorquín se vio obligado a perderse los primeros ensayos del año que se celebraron esta semana en Sepang y centró sus esfuerzos en intentar llegar al test de Qatar, que tendrá lugar del 23 al 25 de febrero.

La presencia Lorenzo es fundamental para Honda en su búsqueda de llegar en las mejores condiciones al arranque de la temporada en Losail. Márquez no pudo girar todo lo que habría deseado en el Malasia al estar todavía recuperándose de la operación en el hombro a la que se sometió a principios de diciembre, y el tercer piloto con la Honda de 2019, Cal Crutchlow, también sigue tocado tras las fracturas que se produjo en Australia el pasado octubre y que le impidieron subirse sobre la RC213V desde entonces.

«La recuperación está yendo realmente rápida, estoy bastante contento. Hace cuatro días empecé a nadar un poco. Cada día estoy ganando un poco de movilidad y fuerza. Este tipo de lesión requieren al menos un mes para sentirse bien, y vamos por el día 17 después de la operación, así que aún quedan días para sentirse bien. Estoy seguro de que en el test de Qatar no estaré al 100 por ciento, pero seré capaz de girar y dar algo de información a los ingenieros antes de la carrera», explicó el ex piloto de Ducati.

Así las cosas, ese test le servirá a Lorenzo para comprobar la evolución y ver cómo llega a la primera carrera del año el 10 de marzo. «Es difícil saber porque aún no volví a andar en moto. La recuperación está yendo más rápido que en casos normales, lo que es una buena señal y todavía quedan muchos días para ponerse mejor. Tendré algo de dolor hasta dentro de dos o tres meses, pero seré capaz de ser competitivo en la primera carrera», finalizó el español.

S.B