Michael Schumacher no está postrado en una cama, ni necesita un respirador artificial para mantenerse con vida, según reveló el diario británico «Daily Mail». El piloto alemán vive en su casa de Suiza, junto al lago Lehman en una ala especialmente habilitada para su tratamiento, pero según los pocos datos que trascienden sobre su estado de salud, tendría un peso normal y no dependería de las máquinas para mantenerse.

La información concuerda con lo revelado la semana pasada por Jean Todt, presidente de la FIA, quien vio «el Gran Premio de Brasil con Michael en su casa». El siete veces campeón del mundo tendría así consciencia de los que sucede a su alrededor y sería capaz de mantener un seguimiento de las carreras, según sus palabras, ya que comentó pormenores de lo que vieron a través de la retransmisión RTL alemana.

Volviendo a la reseñada noticia, la familia estaría gastando unos 55 mil euros semanales en el tratamiento de Schumacher, debido a que está rodeado de un equipo médico personal que ronda las 15 personas.

S.B