El Rally de Turquía, que se disputará del 13 al 16 de septiembre, presentará nuevos desafíos a los participantes que se enfrentan a una nueva carrera del Campeonato del Mundo de Rally por primera vez desde que Bulgaria hizo su aparición única en 2010. La prueba regresa al calendario después de una pausa de ocho años y se trata de una competencia totalmente nueva, ya que se trasladó a la ciudad de Marmaris, en la costa mediterránea.

Los pilotos suelen tener el lujo de poder mirar hacia atrás a las notas de las ediciones anteriores de los rallyes. Pueden utilizarlos como punto de partida desde el cual hacer un conjunto actualizado durante el reconocimiento y también usan los videos a bordo para tener una idea de los tramos, antes de los reconocimientos previos.

En los tramos de Turquía eso no será posible. En su lugar, las tripulaciones recogerán lo que puedan de los videos suministrados por los organizadores. Pero esos clips sólo ofrecen una cantidad limitada de información, lo que significa que los copilotos se tendrán que esforzarán al máximo para preparar nuevas notas.

Otra incógnita que sólo se puede explorar durante los reconocimientos es el estado de las rutas. Aunque todos los equipos esperan que las pistas sean generalmente de tierra, en Turquía no se permitieron los test, por lo que los pilotos no tienen experiencia de primera mano en los tramos.

Las pruebas de Portugal, Grecia y sur de Francia (los test) habrán ayudado a determinar la configuración hasta cierto punto, pero las tripulaciones sólo sabrán si han hecho los deberes correctamente en el momento de la salida. La forma en que las rutas resistirán el paso de la caravana de los autos es otra cuestión porque no está claro cuánto se deteriorará la superficie entre bucles repetidos.

Los primeros pronósticos sugieren que Turquía podría ser el rally más caluroso del año hasta ahora, con temperaturas que probablemente alcanzarán los 35 grados. La combinación de un calor sofocante, rutas accidentadas y una serie de tramos de más de 30 kilómetros significan que la gestión del auto será fundamental.

Las transmisiones y los motores correrán el riesgo de sobrecalentarse, por lo que los pilotos tendrán que encontrar un equilibrio entre la necesidad de acelerar, los tiempos en los tramos y la necesidad de proteger su maquinaria. Los caminos de tierra ásperos y las altas temperaturas conducen inevitablemente a preguntas sobre la gestión de los neumáticos. No hay información de años anteriores sobre cómo se comportarán los compuestos en las rutas turcas, por lo que es de esperar que haya muchas discusiones entre los equipos y los ingenieros a la hora de determinar las estrategias correctas.

S.B

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