Dentro de un día de anuncios en Le Mans, con el de la continuidad de Álex Rins con Suzuki y Aleix Espargaró con Aprilia, uno se cocía en el paddock y se habría hecho oficial hoy, pero se efectuará, casi con total seguridad, a lo largo de este mismo fin de semana: Andrea Dovizioso seguirá con Ducati los dos próximos años.

A pesar de que en las últimas jornadas el director deportivo de la casa de Borgo Panigale, Gigi Dall’Igna, lanzó un ultimátum y afirmó, durante la carrera de Superbikes en Imola, que la decisión se tomaría antes de Mugello, hubo un avance significativo que sirvió para encontrar una solución.

Eso sí, el propio Dovizioso estaba coartado por la decisión de Ducati de no hacer nada público el jueves. La sonrisa se le escapaba. Pedía a la prensa, o más bien rogaba: “Por favor, no hablemos de eso”. Pero, obviamente, tuvo que dar la cara. “Nos acercamos en los últimos días. Faltan algunos detalles, por eso no hay anuncio. Simone (Battistella, su agente) hablará esta tarde con gente de Ducati. Por favor, preguntame por la carrera”, agregó, casi entre risas.

El de Forlí, además, lanzó dos mensajes en su conferencia. “Cuando ganas a un piloto con su misma moto da más gusto. Pero jugarte el título con una Ducati y poder ganarlo es un sabor distinto”, indicó al hablar sobre qué habría sido compartir montura con Márquez. A lo que añadió: “Es estúpido decir lo que haría con tal moto. No se puede saber. Márquez marcó la diferencia en Honda y MotoGP desde que llegó a la categoría. Estamos ante un fenómeno. Ganarle con la Honda sería complicado para todos”.

Y también lanzó un aviso sobre la dureza de unas negociaciones que parecían sencillas, ya que se iniciaron a finales de 2017. “El piloto debe ser egoísta para lograr resultados. Cada uno piensa en su propio bien. Todos queremos ganar, obtener resultados y lograr objetivos”, concluyó.

S.B

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