Todos los ojos en Oulton Park estaban en el coche número 23. En él iba Billy Monger, el joven inglés de 18 años que en abril del año pasado sufrió un gravísimo accidente en la F4 británica. Perdió sus piernas, pero salvó su vida. Y retuvo sus infinitas ganas de competir. «Sólo quiero volver a sentirme piloto», declaraba emocionado en los momentos previos de su retorno a los circuitos.
Billy emocionó al mundo con su coraje. Pidió dinero para mantenerse en la brecha y las donaciones triplicaron lo que solicitaba para inscribirse. Llegó a más de 850.000 euros. Lewis Hamilton, entre otros, fue uno de sus animadores y ahora es uno de sus amigos.
En Oulton Park, en la primera carrera de la prestigiosa F3 británica, Monger retornaba a la acción. Con un monoplaza adaptado, el de Carlin clasificó quinto. Y de ahí partió hasta lograr un tercer lugar que dejó boquiabiertos a los entendidos aficionados en las Islas. Sólo lo superaron Nicolai Kjaergaard y el ganador Linus Lundqvist. Es sólo el comienzo para Billy, quien no oculta que su sueño es llegar a la Fórmula 1. Primero debe superar el test de evacuación del auto en menos de siete segundos. Viendo su determinación nadie duda de que lo conseguirá.