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El Rally de España (5 – 8 de octubre) conserva su posición como única prueba de superficie mixta del WRC por octavo año consecutivo. El territorio es familiar para los habituales del campeonato, ya que la Costa Daurada, al sur de Barcelona, recibe esta 11ª cita de la temporada. La localidad costera de Salou sigue siendo la sede y el parque de asistencia estará en las instalaciones de PortAventura.

Después de la ceremonia de salida el jueves por la noche, la acción comenzará el viernes con una jornada predominantemente sobre tierra en las montañas del interior de Tarragona, que no cambió con respecto a 2016. Las pistas de tierra de Caseres y Bot son seguidas de Terra Alta, el tramo más largo del rally, que contiene frecuentes cambios de superficie de asfalto y tierra. El bucle de la mañana se repite por la tarde después de la asistencia en Salou.

Una asistencia prolongada de 75 minutos el viernes por la noche permitirá a los mecánicos transformar los autos de tierra a asfalto antes de dos días sobre las carreteras de asfalto.

El sábado sigue un formato similar, con dos bucles de tres tramos al noreste de Salou. Incluye dos especiales nuevas, El Pont d’Armentera, que es el tramo de Querol de 2016 en sentido inverso, y Savallà, que es completamente nueva. La jornada más larga del rally con 121,86 kilómetros termina con la súper especial en el paseo marítimo de Salou.

El domingo se endureció, con tres especiales cerca de Salou que se correrán dos veces sin asistencia. Incluye el popular Riudecanyes, con su famosa rotonda “donut”, pero en un formato no utilizado desde 2013. El tramo de Santa Marina será el Power Stage final del rally, que otorgará puntos extras a los cinco pilotos más rápidos.

Las 19 especiales sumarán 312.02 kilómetros de un recorrido total de 1297.62 kilómetros.

S.B