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Gunther Steiner, jefe del equipo Haas, se encuentra en conversaciones con los organizadores del Gran Premio de Malasia en busca de una compensación por el daño que sufrió el auto de Romain Grosjean en el accidente del pasado viernes.

Grosjean sufrió un accidente cuando transitaba a casi 275 kilómetros por hora, impactando contra las barreras con una fuerza de 17 G, después de que su rueda trasera derecha quedase destruida al pisar una tapa de alcantarilla en la curva 13 que había sido levantada por Valtteri Bottas. El francés, que pudo salir por sus propios medios y sin lesiones, hizo una llamada de atención para garantizar que accidentes como ese no sucedan de nuevo, a la vez que Steiner declaraba que era algo «inaceptable» y que «se salía de los estándares».

La FIA cree que un fallo en una soldadura provocó que la alcantarilla se saliese de su posición, haciendo que los ingenieros del circuito revisasen que cada alcantarilla estuviese en perfectas condiciones antes de los últimos libres. El jefe de Haas se reunió el domingo por la mañana con el CEO del Circuito de Sepang, Dato’ Razlan Razali, para hablar sobre el incidente y reclamar una compensación por el daño tan significativo que sufrió.

El suelo y el alerón delantero, que eran nuevos, quedaron dañados a la espera de ser reparados, con un costo de cerca de 600 mil euros, una cantidad importante para un equipo como Haas. «Es algo totalmente ajeno a nosotros. No puedo decir, ‘está bien, dejemos escapar tres cuartos de millón de dólares porque alguien no hizo bien una soldadura'», ironizó Steiner.

«Nosotros pagamos para venir aquí, una tasa por entrar, todo el mundo tiene que pagar. Hablamos de esto y fueron muy profesionales. Tienen un seguro y veremos que se puede hacer», agregó el director del equipo estadounidense. Los responsables del circuito están discutiendo internamente y se prevén más conversaciones con Haas esta semana, antes del GP de Japón.

S.B