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La Federación Internacional de Motociclismo (FIM) elaboró un informe técnico después del accidente que el pasado 3 de junio provocó la muerte de Luis Salom. Dicho informe descarta que la caída del piloto mallorquín se debiese a un fallo mecánico en su moto, o a que el piloto perdiese el control y se desequilibrase tras pasar por encima de un bache. Según los investigadores, el bache existente en la trágica curva 12 existe, pero en esa vuelta fue evitado por Salom.

El informe publicado por la FIM considera que el piloto perdió el control de su Kalex por una distracción, para tratar de encarar la penúltima curva con la intención de afrontar la recta de meta a gran velocidad, o por precipitarse en la maniobra previa a encarar la complicada curva.

Acerca de los neumáticos, el informe asegura: «Los neumáticos delanteros y traseros fueron inspeccionados y estaban en buenas condiciones. Los datos mostraron que la presión del neumático trasero estaba a la presión recomendada en el momento del incidente. Esto confirma que el problema con la llanta trasera es una consecuencia y no una causa, del accidente».

También confirmaron otros daños sufridos en la moto, como por ejemplo el manillar que se encontraba suelto y apuntaron a que se debería al impacto sufrido en la caída.

Salom tuvo la mala suerte de deslizarse por el asfalto de forma paralela a su moto, a escasa distancia, algo que no suele ocurrir en este tipo de accidentes. La moto, además, salió despedida girando sobre sí misma, convirtiéndose en un torbellino que dañó mortalmente el cuerpo de Salom.

Los investigadores, que dispusieron de todo tipo de información, telemetría incluida, llegaron a la conclusión de que la posibilidad de que la moto hubiera tenido un problema debe descartarse por completo.

Danny Aldrige, director técnico del Mundial, pertenece al grupo de investigadores del caso y observó tras el accidente cierta holgura en el manillar derecho, el del acelerador, en la moto de Salom. Fue imposible demostrar que esa soltura existía antes del accidente, por lo que se descartó por completo el fallo mecánico.

El informe emitido por la FIM confirmó que el análisis inicial mostró que en el momento del accidente, la moto fue alrededor de 4 kilómetros más lenta que en su vuelta más rápida, pero en el momento del frenado, el piloto fue alrededor de 7 u 8 metros más tarde que en su mejor vuelta.

Se confirmó que en el tramo de recta situado entre las dos curvas, había un corte parcial en el acelerador.

Se especula con que el piloto pudo haber mirado hacia atrás, leído mal su posición o encontrarse fuera de la línea habitual, lo que habría provocado un incremento en la presión del freno, que parece reflejado en la telemetría. Como principal resultado, la moto perdería apoyo delantero. Se confirmó, por tanto, que no pudieron apreciar algo inusual.

S.B