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Como no podía ser de otra manera, el monoplaza de Magnussen y Palmer será predominantemente amarillo, como los primeras ‘teteras’ (finales de los 70, principios de los 80), donde Jabouille, Arnoux o Prost estuvieron a punto de ser campeones con los primeros Renault F1. No fue hasta la segunda etapa (2002-2011), cuando lograron ser campeones con Fernando Alonso (2005 y 2006). Ahí se fundía un ligero amarillo con el azul intenso del patrocinador Mild Seven.
En su tercera etapa como constructor de chasis y motor, que comienza este año, la marca del rombo apuesta también por el color corporativo, amarillo con toques de negro.

N.B