bolido

Más seguros, más pesados y más veloces. Es un resumen de las cualidades de los monoplazas de 2013, que ponen fin a un ciclo de cinco años con el mismo diseño en Fórmula 1, desde que todo cambió en 2009 con el que entonces fue el cambio técnico más drástico en 25 años.
Este tsunami reglamentario regresa en 2014, así que este año aún hay tiempo para sacarle la última gota de rendimiento a los actuales diseños. Y a fe que los equipos lo hicieron, como demuestra que son, de media, un segundo y medio más veloces que la temporada pasada.
Buena parte de la culpa la tienen los nuevos neumáticos Pirelli, más blandos que la temporada pasada, y con una mejoría de 0.5 segundos entre cada uno de los cuatro compuestos de seco. Tanto es así, que Fernando Alonso mejoró 1.8 segundos su mejor tiempo respecto a 2012 en el mismo circuito (Montmeló) y calzado con un compuesto más duro, es decir, menos veloz.
La contrapartida es que se desgastan rápido y en Australia se esperan tres paradas por equipo como mínimo. Más desconcierto para los pilotos, al menos durante las primeras carreras con tanto calor (Australia, Malasia, Bahréin), pero más adelantamientos y espectáculo para el público.

Siete kilos de lastre
Como son también más pesados, ya cambiaron su estructura interna, la FIA aumentó el peso mínimo de los autos en dos kilos, hasta 642, dejando siete libres de lastre para jugar con los pesos.
Respecto a 2012 también son más seguros, tanto en la célula de supervivencia como en la dureza de las estructuras antivuelco. Y más rígidos, otra vuelta de tuerca vista la flexibilidad del alerón delantero de los Red Bull. Ahora tienen que soportar un peso vertical de 100 kilos en dos puntos distintos sin doblarse más de un centímetro.
Y queda el famoso DRS, en su versión doble. Llamado también DDRS sólo se permite pasivo esta temporada, algo que ningún ingeniero logra hacer funcionar aún sin ingerencia del piloto, ya que conlleva manejar algo tan cambiante como el aire.